
Me dijeron que este palacete estaba encantado, que había algo raro en el, que era tenebroso y que nadie se animaba a entrar.
Yo quería desmitificar esto, por lo que estaba armándome de valor para entrar y descubrir las verdades de esta casa.
Se sabía que estaba deshabitado, sus dueños habían muerto hacia unos años y no había familiares que se hicieran cargo de semejante palacio.
Esa noche de verano, fui a buscar el porque de tanto misterio, esperando encontrar nada más que suciedad y vestigios de recuerdos plasmados por objetos cubiertos de polvo y olvido.
Curiosamente, al pasar las enormes puertas y cruzar el jardín de la entrada, podía ver luz a través de la ventana, lo que me sorprendió.
Sin más que coraje y adrenalina, toque la puerta, luego de un rato esta se abrió y apareció delante de mí la mujer más bella que hubiera imaginado, era sin dudas la mujer que durante años yo me había creado como la mujer ideal, sus cabellos rubios y largos, su piel mas bien de tez blanca, con una sonrisa cautivadora, labios sensuales, ojos verdes y de curvas pronunciadas que cautivarían hasta el más recio de los hombres.
Atónito ante semejante mujer, sin poder hablar simplemente la miré a los ojos luego de haber dado un rápido chequeo corporal, como si ella fuera una escultura que uno mira en un museo.
Ella me preguntó: Te puedo ayudar en algo?
Yo le dije: hola, eh mira no se como decirlo sin sonar tonto pero yo vengo porque…
Ella me interrumpe y dice: Ya se porque venís! Pasa, te estaba esperando.
Yo le pregunté: como que sabes porque vengo? Me parece que te estas confundiendo con …
No! Vos venís porque queres develar el misterio, dijo ella.
Ehh, bueno, si en realidad, por eso es que vine, respondí sorprendido. Como sabes? Me animé a preguntar.
Bueno, gracias le dije yo. Cuando entré a la biblioteca, quede encantado, por la forma de la misma, las paredes tenían estantes donde había muchos libros, había varios pisos de estantes y si uno quería buscar los libros, debía subir mediante una escalera que tenía la forma de las paredes, como una escalera caracol pero cuadrada.
Mientras yo observaba sorprendido semejante biblioteca, escuche la vos de ella que me decía ponete cómodo, al darme vuelta para verla, ya no estaba.
Ehh como es tu nombre grité, suavemente como para saber donde estaba, sentí su vos, que era una vos exquisita, con ese tono que algunas cantantes tienen y que hacen estremecer a los amantes de la música, era una voz dulce, prácticamente te hipnotizaba con solo hablar.
Valeria, me llamo Valeria.
Ahh Valeria encantado de conocerte yo soy… y escucho que ella dice:
Vos sos Javier, ya lo se.
Pero, como sabes estas cosas, si nunca nos vimos antes?, le pregunté yo, mientras la buscaba en la biblioteca y la vi en un rincón de la sala.
Todavía no te diste cuenta? Me pregunta ella, se acerca y me besa, de una manera que nunca ninguna mujer me había besado, me hizo estremecer por completo.
De repente comienza a alejarse, yo la sigo, pero noté algo raro, estaba como desapareciendo, como si hubiera sido un fantasma que se estaba desmaterializando, yo lo único que atiné a hacer fue a gritarle que no se vaya, pero desapareció.
Luego, empecé a buscar por toda la casa, pero lo único que encontré fueron suciedad y vestigios de recuerdos plasmados por objetos cubiertos de polvo y olvido.
Durante mucho tiempo seguí día y noche buscándola por la casa, pero nunca más la volví a ver. Eso es todo lo que recuerdo, pero es el día de hoy, que no puedo olvidar ni su rostro, ni su voz, ni ese beso que no creo que pueda olvidar.

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